Porcelanato símil madera: dónde funciona mejor
La estética cálida de la madera sin su mantenimiento y sin riesgo de humedad convirtió a esta línea en una de las más elegidas de los últimos años, tanto en interior como en exterior.
El porcelanato símil madera pasó de ser una alternativa "de compromiso" frente a la madera natural, a convertirse en la primera opción de muchos arquitectos y diseñadores para proyectos donde antes directamente no se consideraba usar madera, como baños, cocinas o exteriores expuestos a la intemperie.
Ventajas frente a la madera natural
No se hincha ni se deforma con la humedad, un problema estructural inevitable en la madera natural expuesta a agua o vapor.
Apto para baños, cocinas y exteriores, ambientes donde la madera natural directamente no resiste sin tratamientos costosos y de mantenimiento constante.
Mantenimiento mucho más simple, sin lustrado, sin barniz, sin tratamientos periódicos contra polillas o humedad.
Resistencia a rayones y manchas muy superior, relevante en zonas de tránsito de mascotas o de uso intensivo.
Cómo lograr un resultado convincente
El formato en tablones alargados (habitualmente 20x120 cm), combinado con una colocación en espiga o corrida y juntas finas, es clave para reforzar el efecto madera. También conviene, al momento de colocar, variar deliberadamente la selección de piezas del mismo lote -alternando distintas caras de veta disponibles en la caja- para evitar la repetición visual de una única veta que delata el origen cerámico del material a simple vista.
Dónde tener especial cuidado
Para exteriores, siempre hay que confirmar que la línea símil madera elegida tenga baja absorción de agua y buen coeficiente de fricción, no solo la estética correcta: no todas las colecciones símil madera están pensadas para exterior, y usar una versión de interior en un deck o patio puede terminar en fisuras por heladas o en un piso resbaladizo apenas se moja.
Para exteriores, siempre hay que confirmar que la línea símil madera elegida tenga baja absorción de agua y buen coeficiente de fricción, no solo la estética correcta