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Normas ISO para cerámicos y porcelanatos: qué certifican

La norma ISO 13006 es la referencia internacional que clasifica los revestimientos cerámicos según su proceso de fabricación y absorción de agua, y conviene saber leerla para comparar productos con criterio objetivo

Frente a la enorme variedad de marcas y líneas de producto disponibles en el mercado, la norma ISO 13006 ofrece un lenguaje común para comparar productos de forma objetiva, más allá del discurso comercial de cada fabricante. Entender su lógica de clasificación es útil tanto para especificar con criterio como para detectar cuándo un proveedor no puede respaldar sus afirmaciones con documentación.

Qué clasifica la norma

La norma agrupa las piezas cerámicas según dos criterios combinados: el método de conformado (prensado en seco, extruido, u otros procesos menos comunes) y el rango de absorción de agua resultante, asignando a cada combinación un grupo identificado con una sigla -por ejemplo, BIa para porcelanato de muy baja absorción obtenido por prensado en seco.

  • Grupo BIa: absorción de agua menor a 0,5%, corresponde al porcelanato técnico de mayor calidad y resistencia, apto para cualquier aplicación incluyendo exteriores exigentes.

  • Grupo BIb: absorción entre 0,5% y 3%, un escalón por debajo en densidad, todavía apto para buena parte de las aplicaciones exteriores en climas templados.

  • Grupos BII y BIII: absorción media y alta respectivamente, uso típico en revestimiento de pared interior, sin aptitud para piso de alto tránsito ni exterior.

Por qué conviene pedirla al momento de comprar

Contar con la certificación ISO del producto -no solo la mención del grupo en el packaging, sino el certificado de ensayo correspondiente- permite comparar objetivamente entre proveedores y confirmar que el material efectivamente cumple con lo declarado en la ficha técnica, más allá de lo que indique el material de marketing de la línea.

Su relación con otras normas específicas

La certificación ISO 13006 es un marco general, pero no reemplaza a los ensayos específicos de propiedades puntuales como la resistencia a la abrasión (PEI), el coeficiente de fricción (DCOF/R) o la resistencia química, que tienen sus propias normas de referencia y deben solicitarse por separado cuando son relevantes para el proyecto.

La certificación ISO no reemplaza al ensayo específico de fricción o resistencia química: cada dato tiene su propia norma de referencia y hay que solicitarlos por separado.